Encontrar apoyo emocional para poder acompañar a nuestros niños con necesidades especiales o talentos neurodivergentes se convierte en una prioridad cuando la respuesta del sistema ya no es suficiente. Escuchar nuestro sentir como padres y madres, darnos nuestro espacio, recuperar fuerzas, compartir el camino y las experiencias puede marcar la diferencia para el buen desarrollo de nuestros hijos.
Un sistema educativo caducado que no da respuesta a lo que tu hijo necesita
Nuestro sistema educativo fue creado a partir de la lógica «industrializada» y diseñado hace 150-200 años con un objetivo muy distinto al de acompañar el desarrollo individual. Se pretendía producir uniformidad a gran escala para dar respuesta a las necesidades de mano de obra de aquel momento. Desde ese paradigma se crearon escuelas donde:
-los niños se agrupaban por edad, dándose por hecho que todos los niños evolucionan a la misma manera y al mismo ritmo, como piezas homogéneas
-la jornada se organizaba en horarios fijos para todos
-los contenidos eran los mismos para todos los niños
-se premiaba la obediencia y la quietud como las principales virtudes para estar en el aula
-Y al final el resultado obtenido “validado por un examen” debía ser el mismo para todos, entendiendo que todos aprendían de la misma manera.
No nos damos cuenta pero la realidad es que muchos de estos rasgos son los que siguen imperando en el actual sistema educativo, incapaz ya de acoger a los niños que nacen con un mayor nivel de consciencia, y cuyas particularidades no están hechas para encajar en el sistema sino para cambiarlo de arriba abajo.
Pero hasta que eso no ocurra de forma generalizada, este “desencaje” genera estrés, tensión y malestar en todos los agentes implicados: niños, maestros y por supuesto madres y padres.
Cuando haces todo lo posible y sientes que no es suficiente
Como madres y padres queremos lo mejor para nuestros hijos, que crezcan de forma libre y auténtica, que se conviertan en personas alegres y felices. Que dispongan de los recursos suficientes de autonomía y autorresponsabilidad y que logren expresar sus talentos y virtudes para lograr caminar por la vida de una forma contributiva, para ellos y para todos. Por eso la experiencia en sus primeros años de vida es tan importante para nosotras y al mismo tiempo nos genera estrés y dolor vivir el desajuste e incomprensión que nos encontramos cuando nuestros hijos no encajan en el sistema.
Entonces vivimos reuniones con el colegio que empiezan con buenas intenciones pero que terminan sin soluciones, a menudo por falta de recursos en las aulas, otras por falta de habilidad, otras por falta de conocimiento, algunas por falta de interés y muchas otras por falta de capacidad. Entonces se redactan protocolos e informes técnicos que no se traducen en nada práctico.
Ahí es cuando aparece la sensación de que estás peleando dos batallas a la vez, la de mantener a tu hijo dentro del sistema, y la tuya propia, sosteniendo todo eso mientras nadie te pregunta cómo estás tú. El apoyo emocional para padres y madres de niños neurodivergentes puede marcar un antes y un después en el camino de su crianza.
Cuando el sistema falla, algo tiene que sostener
Cuando un hijo presenta de forma evidente una “neurodivergencia” o un funcionamiento o procesamiento del sistema cerebral distinta a lo “estándar” o lo esperado, descubrimos rápido la falta de recursos, tiempos y comprensión.
Además el proceso de la maternidad despierta en la madres los propios fantasmas, fruto del encuentro con nuestras sombras y miedos, que nuestras hijas e hijos traen para nuestro propio despertar de consciencia. Y eso desde el lugar en el que nos encontramos se traduce en culpa o incapacidad y por pensar y sentir que algo estamos haciendo mal o que algo malo le pasa a nuestros hijos.
Además, las reacciones del entorno no siempre ayudan ya que más allá de nuestro propio malestar se nos tiende a culpabilizar a los propios padres “los padres no lo saben educar” “o es un maleducado” u otras voces que eligen silenciar o ignorar la realidad actual “antes esto no era un problema”.
Es entonces cuando esta carencia estructural que vivimos en espera de la auténtica transformación del sistema —algo que llevará años—, nos colapsa ya que eres tu, padre o madre quien tiene que sostener a tu hijo hoy.
Y la realidad es que cuando decidiste ser madre o padre nadie te preparó para sostener esta situación sin apoyo y sin comprensión. Porque sostener esta situación día tras día, tiene un coste real que se traduce en cansancio emocional, irritabilidad que no reconoces en ti, falta de paciencia con tu hijo, y una sensación de aislamiento incluso cuando estas rodeada de gente que te quiere pero no que no te entiende porque su hijo si “encajó”.
El agotamiento que nadie ve: porque cuidarte es prioritario
Hay un tipo de cansancio específico en criar a un hijo que el sistema no acompaña bien. Se trata de la logística —las reuniones, los informes, las terapias, la coordinación constante entre colegio, especialistas y casa—. También de la carga emocional de defender constantemente a tu hijo, de traducirlo al mundo, de anticipar problemas antes de que ocurran.
Muchas madres y padres en esta situación llegan a un punto en el que ya no saben distinguir entre cuidar a su hijo y perderse a sí mismos o incluso como pareja en el proceso.
Y la realidad es que cuanto más agotada o agotado estás, menos capacidad tienes de sostener con calma, cuando eso es justo lo que tu hijo más necesita de ti.
Por ello cuidarte a ti se convierte en prioritario.
Un espacio para ti
Cuando hablamos de apoyo emocional para madres y padres de hijos neurodivergentes, no nos referimos a más información sobre el diagnóstico de tu hijo, ni a otro especialista que evalúe su caso. Ya tienes probablemente mucho de eso. Nos referimos a un espacio distinto: uno donde tú, como persona y no solo como “madre o padre de”, puedas parar, ser escuchada escuchado, y puedas reconectar con tus propios recursos internos.
Un lugar para compartir las inquietudes, deseos, expectativas o dolores de tu propio transitar.
Un lugar donde nadie te juzgue ni te evalúe sino que te acompañe.
Un lugar donde poder soltar aquello que te pesa sabiéndote comprendida, comprendido.
Un lugar para compartir experiencias con personas que al vivir tu misma situación te entienden sin necesidad de justificarlo todo.
Un lugar para descansar el alma y relajar el sentir de la intensidad de la vida.
Es un lugar para ti, un lugar que te sostiene en lugar de sostener tu.
Círculos de apoyo: acompañamiento sin juicios ni recetas
Desde desde el SER acompañamos a madres y padres que están atravesando justamente esto: la fatiga de sostener a un hijo diferente en un sistema que no acompaña. Nuestros Círculos son espacios individuales y/o grupales de acompañamiento consciente, pensados para que puedas parar, sentirte comprendida y comprendido sin tener que dar explicaciones, Un lugar para reconectar con tu propio centro —el que a veces se pierde entre gritos peleas, informes y reuniones.
No se trata de tener todas las respuestas sobre lo que necesita tu hijo. Se trata de que tú también tengas un lugar donde ser sostenida y sostenido.
Si te reconoces en algo de lo que acabas de leer, quizás sea el momento de regalarte este espacio.
Si quieres saber más sobre los Mini Circulos o los Círculos grupales de desde el SER, puedes escribirnos y te contamos cómo funcionan.



