Neurodivergencia: en busca de la etiqueta perdida (y de ti mismo en el camino).

Apoyo emocional para padres de hijos neurodivergentes: la etiqueta.

 

¿Qué le pasa a mi hijo? Esta es una de las preguntas más estresantes a las que se puede enfrentar una familia que aún no sabe que su hijo tiene algún tipo de neurodivergencia. Hay comportamientos en lo privado y en lo social que de algún modo “nos ponen en guardia” pero por mucho que preguntemos en nuestro entorno no encontramos respuesta y eso nos genera angustia.

Y es normal. En el constructo social al que pertenecemos, las etiquetas nos dan seguridad, reducen la incertidumbre y dan sensación de predictibilidad: no es lo mismo acudir a urgencias con tu hijo con 42 grados de fiebre y que te digan que es una neumonía a que te digan que no saben qué le pasa. La neumonía es grave, sí, pero tiene un tratamiento definido y por tanto hay una posible solución. Pero la falta de etiqueta, ese “no sabemos qué le pasa” abre las puertas a nuestros mayores miedos.

 

El agotamiento que nadie ve: ser padre o madre en modo supervivencia.

 

Y ahí empieza en muchas ocasiones una carrera contra reloj: la búsqueda de especialistas, las pruebas médicas, el colegio, la administración … Una búsqueda que suele ser agotadora y en muchas ocasiones frustrante porque, en estos temas que se mueven en el espacio de lo intangible, es fácil que el neurólogo de un diagnóstico, la psico neuróloga y el psicólogo otro y ya no hablemos de los servicios de atención temprana o los centros base de la administración …

Y todo esto supone un desgaste tremendo a nivel emocional. Convivimos con la incertidumbre, con la frustración, con el miedo, con la culpa … ¿lo estaré haciendo bien?, ¿cuál es la decisión correcta?, ¿cómo puedo ayudarle? Y en muchas ocasiones el contexto familiar o escolar perjudican más que ayudan: “es que no se está quieto en clase”, “lo que necesita este niño es mano dura, que sois muy blandos”, “a la niña no le pasa nada, es que tú eres demasiado sensible” …

 

Dejar de buscar respuestas fuera para encontrar sostén dentro.

 

Llega el momento en el que ya tenemos una o varias etiquetas que califican la situación: nos sentimos más seguros y vivimos con menos incertidumbre porque “eso que le pasa a nuestro hijo” ya tiene nombre y eso nos calma.

Pero ojo, las etiquetas también pueden convertirse en una cárcel e identificar a nuestros hijos con esas etiquetas puede convertirse en intentar cubrir el océano con un dedo. Porque nuestros hijos no son una etiqueta: son un universo en evolución constante que vienen a nuestras vidas como motor y recordatorio constante de nuestro propio proceso evolutivo.

Y por ello, como caminantes del camino que somos no tenemos todas las respuestas, a veces acertamos con nuestras decisiones y en otras ocasiones no, vamos aprendiendo sobre la marcha y tener una mirada compasiva hacia nosotros  es fundamental.

Mirarnos a nosotros mismos no da la oportunidad de flexibilizar nuestras costuras, de comprender qué creencias o patrones están potenciando nuestra resistencia interna que tanto sufrimiento nos genera. Se trata de solar nudos que llevamos en nuestro interior para ser más amorosos con nosotros mismos y vivir esta crianza con una mirada más amable y potenciadora.

Y si el ruido externo nos ensordece tomémonos un espacio para conectar con nosotros mismos, con nuestra parte más esencial y con una guía certera: nuestra propia intuición. Sabemos que el miedo sobrevolará, pero escuchemos, escuchemos nuestra voz interna. Conocemos a nuestros hijos mejor que nadie.

 

Un espacio donde no tienes que explicarte ni justificarte.

 

El Acompañamiento Consciente desdelSER es un espacio para ti en el camino de criar un hijo neurodivergente en el que

  • Te ayudaremos a identificar y reconocer tus propias necesidades en el camino de criar a tu hijo.
  • Aprenderás a poner límites y así poder recuperar espacios personales que te nutran.
  • Exploraremos lo que la crianza consciente te despierta interiormente y como esto puede conectarte con una mejor versión de ti misma.
  • Dejaremos ir la carga emocional que pueden provocarte la culpa o la autoexigencia para vivir el proceso de una forma más autocompasiva.
  • Abordaremos la crianza desde una perspectiva de crecimiento personal.

 Te acompañamos desde lo práctico —sostener la carga sin desaparecer en ella, poner límites, recuperar espacios que son solo tuyos— y desde lo que hay debajo, ese lugar más silencioso donde esta experiencia también te está transformando a ti.

Y no venimos a darte una fórmula mágica. Venimos a caminar a tu lado mientras tu propio camino se va revelando, ayudándote a poner luz allá donde no alcanza tu vista. Saber que no estamos solos en este proceso, que podemos compartir lo que nos ocurre desde la comprensión, nos ayuda a sostenernos en compañía.

Te abrazamos.

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