Círculos grupales desde el SER: presencia, profundidad y tribu.
Vivimos en un mundo lleno de ruido, de exigencia en el que todo va muy rápido y siempre hay tareas por hacer. En ese contexto en el que navegamos la superficialidad cotidiana muchas veces es complejo encontrar momentos para conectar con lo profundo, con lo esencial, con aquello que siempre llevamos como sonido de fondo en nuestras vidas.
Los Círculos grupales son espacios de consciencia en lo que podemos ahondar en todo aquello que conforma nuestra vida, desde nuestro yo más auténtico, sin tener que ponernos las máscaras que tanto utilizamos en lo social y que tanto acaban agotándonos. Son lugares en los que las personas nos permitimos acogernos desde la comprensión y el no juicio, desde la escucha y el respeto y en los que poder crear nuestra tribu para sentirnos seguros y acompañados.
Los círculos son espacios donde compartir nuestras experiencias desde el no juicio, desde la libre expresión de ser lo que estamos siendo en este momento, sin exigencias, sin prisas, donde se sostiene lo que ocurre acogiendo lo que el otro trae sabiendo que lo que aparece es lo necesario para el grupo.
Porque el camino interior no tiene por qué recorrerse en soledad.
Es más, cuando encontramos a otros que comprenden aquello que nos importa y que muchas veces no podemos hablar en contextos como el trabajo o la familia aparece una especie de relax, una paz interior porque descubrimos que no estamos solos en lo que sentimos.
Esa emoción que creíamos nuestra, ese miedo que pensábamos que era una rareza, esa sensación de no encajar… resulta que son profundamente humanos. Compartidos. El grupo actúa como un espejo que nos devuelve una imagen más completa y compasiva de nosotros mismos. Y a través de ese espejo podemos observar con una mirada que nos aporta más lucidez patrones repetitivos, emociones bloqueadas, o creencias que nos limitaban. En un circulo los participantes se convierten en los cocreadores de la experiencia que tendrá lugar y se basa en la certeza de que lo que cada una de las personas aporta es una oportunidad nueva de observarnos a nosotros mismos.
Los Círculos grupales como potenciadores del observador consciente.
Hacer camino junto a otros desde un círculo nos da la posibilidad de observar esos aspectos de nosotros que quizá estaban ocultos y que amplían y profundizan nuestra mirada hacia nosotros mismos y hacia los demás.
Al mismo tiempo esos otros puntos de vista son los activadores de nuestro propio observador consciente y eso nos ayudará a desapegarnos del estancamiento en el que os encontramos en nuestra propia historia personal.
Trabajar nuestros aspectos personales con otras personas nos permite reconocernos en el dolor del otro, en la limitación del otro y al mismo tiempo en la valentía y el coraje del otro. Nos permite observar la oscuridad del otro como propia y al mismo tiempo iluminarnos con su luz.
Es permitir darnos cuenta de que esa mirada en la que acogemos a los demás es la mirada amorosa y compasiva que nos abre el lugar para mirarnos y también sanarnos a nosotros mismos.
No es magia. Es lo que ocurre cuando un conjunto de personas se reúne desde la honestidad y la vulnerabilidad, con la presencia de alguien que sabe sostener ese espacio.
¿Cómo son nuestros Círculos?
Nuestros Círculos son grupos pequeños (máximo ocho personas) porque consideramos que para que nuestra confianza pueda construirse de verdad cada persona debe tener su lugar y su tiempo de expresión y de escucha. Y hay algo innegociable: la confidencialidad.
Creamos Círculos con diferentes temáticas donde lo principal e imprescindible es querer ahondar en los aspectos que nos interesan desde la presencia consciente. Y al mismo tiempo son espacios de libertad donde lo único que te liga es tu compromiso contigo mismo.
Cada encuentro dura aproximadamente dos horas y a lo largo de tres meses, el grupo va creando un vínculo, una continuidad, un ritmo. Y en ese ritmo, suceden cosas poco a poco, no de golpe, como suelen suceder las cosas que de verdad transforman.
¿Círculo grupal o sesión individual?
Cuando decidimos que queremos iniciar un proceso de Acompañamiento Consciente en ocasiones la duda nos surge en el cómo hacerlo ¿individualmente o en grupo? No existe una respuesta única porque los Círculos y las sesiones realmente son dos caminos que se complementan, pero aun así hay ciertas señales que pueden orientarnos.
Los Círculos son espacios de crecimiento desde el encuentro: si el aprendizaje en compañía te nutre, si te inspiras escuchando a otros y te sientes sostenido por un grupo, el círculo puede ser exactamente lo que necesitas. La riqueza que ofrece el grupo al espejarte en la perspectiva de personas distintas es muy potenciadora. Del mismo modo si te sientes solo en lo que vives o incomprendido en tu propio proceso en un Círculo podrás encontrar el abrazo y la energía de esa tribu cocreada.
Sin embargo si quieres trabajar sobre algo concreto contigo mismo, sea un patrón, una situación específica que quieres enfocar con profundidad, alguna circunstancia que sea muy íntima para ti o simplemente necesitas ser escuchado sin compartir ese espacio con otros, una sesión individual te resultaría más útil.







